En la zona occidental de Extremadura, entre España y Portugal, se encuentra el Parque Nacional de Monfragüe, uno de los lugares más importantes de Europa para la observación de aves. Esta Reserva de la Biosfera de la UNESCO es famosa no solo por su biodiversidad, sino también por su singular paisaje: escarpados acantilados que dominan el río Tajo, abriéndose paso entre densos bosques de matorral y roble.
Monfragüe es el hogar del buitre negro, una de las rapaces más raras de Europa. Águilas imperiales, halcones peregrinos y milanos reidores también anidan aquí. Para los ornitólogos, este lugar es sagrado. Pero incluso el viajero promedio con prismáticos puede avistar un águila planeando sobre un cañón o garzas alimentando a sus polluelos en la copa de un roble. El centro del parque es la antigua Fortaleza de Montánchez, que ofrece vistas panorámicas de toda la reserva. En el interior de la fortaleza, una exposición narra la historia de la región, desde la época romana hasta la árabe. Justo bajo las murallas de la fortaleza fluye el río Tajo, cuyas orillas están cubiertas de prados donde pastan jabalíes y ciervos.
Una de las rutas más impresionantes es el Mirador de los Buitres, un mirador desde el que se pueden ver decenas de buitres planeando sobre las corrientes térmicas. La mejor época para visitarlo es la primavera, cuando las aves regresan de sus zonas de invernada y comienzan sus danzas nupciales en el cielo. Este espectáculo es indescriptible; hay que verlo.
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