1. En el noroeste de España, donde el Océano Atlántico se encuentra con la costa de Galicia, se encuentra el Archipiélago de Cineras: una cadena de diez islas y cientos de rocas bañadas por aguas frías y turbulentas. Esta región es un parque marino nacional, y el acceso a la mayoría de las islas está estrictamente restringido. Pero incluso la vista desde tierra firme, desde el pueblo de Camariñas, es impresionante.
2. La isla más famosa es Santo Adrado, hogar de un monasterio del siglo XI que se conserva. En la Edad Media, fue refugio de monjes eremitas y hoy en día alberga aves marinas y focas. Solo se puede visitar con permiso y acompañado de un guía. Sin embargo, quienes tienen la suerte de visitarla afirman que aquí pueden oír el «aliento del océano».
3. Cineras es un punto clave para la migración de ballenas y delfines. En primavera y otoño, ballenas jorobadas, orcas y grupos enteros de delfines mulares pasan por estas aguas. Las excursiones en barco para avistar ballenas son una de las pocas maneras de ver el archipiélago desde dentro, e incluso estas solo están permitidas durante temporadas estrictamente definidas.
4. En tierra firme, a lo largo de la «Costa da Morte», se encuentran pueblos con casas de granito y faros construidos tras naufragios del siglo XIX. Una de ellas es Muxía, donde, según la leyenda, la Virgen María llegó en una barca de piedra. Hoy en día, es un lugar de peregrinación para quienes han recorrido el Camino de Santiago del Norte.
5. El entorno es duro: vientos constantes, lluvia y niebla. Pero esto es precisamente lo que hace único al paisaje: acantilados de granito cubiertos de musgo, dunas de arena que dan paso a afloramientos rocosos y prados donde pastan caballos gallegos en miniatura. No se trata de unas vacaciones de playa, sino de un viaje a la naturaleza.
