El tejón de miel, o facóquero (Mellivora capensis), es un pequeño depredador originario de África, Arabia e India, reconocido por su increíble valentía. Está incluido en el Libro Guinness de los Récords como «el animal más intrépido del mundo», y con razón. Los tejones de miel combaten regularmente con leones, guepardos, cobras e incluso leopardos, a menudo saliendo victoriosos.
El tejón de miel rara vez pesa más de 12 kg, pero su musculatura, piel gruesa y naturaleza agresiva lo convierten en un oponente formidable. Su piel es tan flexible que puede girar 180 grados, incluso si un depredador lo agarra por el cogote. Esto le da una ventaja en el combate: la capacidad de morder.
A pesar de su nombre, la miel es solo una pequeña parte de su dieta. El tejón de miel es omnívoro: se alimenta de serpientes (incluyendo víboras venenosas y cobras reales), escorpiones, insectos, pequeños mamíferos, raíces y frutas. Presenta una resistencia parcial al veneno de serpiente, lo que le permite cazar cobras sin miedo.
Los tejones de miel son increíblemente inteligentes. Pueden usar herramientas, por ejemplo, colocando piedras debajo de frascos para evitar que rueden. En cautiverio, aprenden a abrir cerraduras, desatornillar cerrojos e incluso a operar grifos. Su inteligencia es comparable a la de los cuervos y los primates.
Son predominantemente solitarios, pero a veces forman parejas. Las hembras dan a luz a una o dos crías, que permanecen con su madre hasta un año. Durante este tiempo, ella les enseña a cazar, a reconocer el peligro y a buscar alimento. Los jóvenes suelen acompañar a su madre, actuando como aprendices.
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